Blog de aula de José Juan Clemente, director y profesor de Geografía e Historia del IES Profesor Ángel Ysern de Navalcarnero (Madrid). Este curso estará especialmente dedicado a la materia de Historia de España de 2º de Bachillerato. Además mantiene los contenidos de las otras materias de esta especialidad: Ciencias Sociales de 1º, 2º, 3º y 4º de ESO, Historia del Mundo Contemporáneo, Geografía de España e Historia del Arte. Para contactar: derevolutionibus.geohistoria@gmail.com

miércoles, 5 de diciembre de 2012

300 LA HISTORIA CONTADA POR EL ESCRITOR GRIEGO HERÓDOTO

La película 300 narra las aventura de los espartanos que se enfrentaron al inmenso ejército persa del rey Jerjes I, hijo de Darío, en el paso de las Termópilas (480 a.C.) durante la II Guerra Médica. Está inspirada en un cómic, que recoge parte de la narración del primer historiador, el griego Heródoto de Halicarnaso. Pero también incurre en numerosos errores históricos, hechos fantásticos licencias dramáticas.
Cartel de la película 300. Fuente de la imagen: www.wikipedia.org


Para superar estas inexactitudes contamos con la narración original de Heródoto compilada en sus nueve libros de Historia, y especialmente de la II Guerra Médica entre las polis griegas y el Imperio Persa, en el libro VII. Vamos a exponer algunos fragmentos interesantes de esta obra.

COMPOSICIÓN DEL EJÉRCITO GRIEGO APOSTADO EN LAS TERMÓPILAS A LAS ÓRDENES DE LEÓNIDAS, REY DE ESPARTA.
        Los griegos que aguardaban el ataque del Persa en dicho paraje eran los siguientes: trescientos hoplitas espartiatas; mil de Tegea y Mantinea (quinientos por cada ciudad); ciento veinte de Orcómeno, en Arcadia, y mil hoplitas del resto de Arcadia. De Corinto había cuatrocientos hombres, doscientos de Fliunte y ochenta de Micenas. Éstas eran las fuerzas que habían llegado desde el Peloponeso, en tanto que de Beocia lo habían hecho setecientos tespieos y cuatrocientos tebanos.
      Para apoyar a los contingentes citados acudieron los locros apuntios, con todos sus efectivos, y mil focenses. Resulta que fueron los propios griegos quienes solicitaron su ayuda, diciéndoles, por medio de mensajeros, que ellos constituían las avanzadillas del grueso del ejército y que era iminente cualquier día la llegada del resto de los aliados; además tenían el mar controlado, pues en él montaban guardia los atenienses, los eginetas y quienes habían sido encuadrados en las fuerzas navales, por lo que no debían abrigar temor alguno. 
       Por otra parte, no era un dios quien atacaba Grecia, sino un hombre; y no había mortal alguno, ni lo habría en el futuro, para quien no fuera connatural la desgracia desde el mismo día de su nacimiento; y, cuanto más importantes son las personas, más importantes son sus desgracias. En consecuencia, el invasor, como mortal que era, también había de sufrir un revés en sus ansias de gloria. Al enterarse de estos detalles, locros y focenses acudieron con socorros a Traquis.
          Como es natural las fuerzas griegas, según sus respectivas ciudades, tenían sus propios generales, pero el más admirado y el que tenía a sus órdenes a la totalidad de las tropas era el lacedemonio Leónidas (hijo de Anaxándridas, nieto de León, y descendiente de Euricrátidas, Anaxandro, Eurícrates, Polidoro, Alcámenes, Teleclo, Arquelao, Hegesilao, Doriso, Leobotas, Equéstrato, Agis, Eurístenes, Aristodermo, Aritómaco, Cleodeo, Hilo y Heracles (Hércules), que había obtenido el trono de Esparta de una manera inesperada.
              Fue él quien, en aquellos momentos, acudió a las Termópilas con trescientos hombres que, de acuerdo con la ley, había escogido entre quienes contaban con hijos. 
          Los espartiatas enviaron a Leónidas y a sus hombres por delante, para que los demás aliados, al ver ese contingente, se pusiesen en campaña y a fin de evitar que también ellos abrazasen la causa del Medo, si llegaba a sus oídos que los espartanos se demoraban. Pero más adelante, después de haber celebrado las fiestas (pues las Carneas impedían que lo hiciesen antes) y de haber dejado una guarnición en Esparta, tenían pensado trasladarse a las Termópilas, con todos sus efectivos, a marchas forzadas. Asimismo, el resto de los aliados, por su parte, habían decidido hacer otro tanto, pues, por aquellas mismas fechas, los Juegos Olímpicos habían coincidido con las operaciones que nos ocupan. Como no creían que la campaña de las Termópilas fuera a decidirse tan rápidamente, de ahí que enviasen unas avanzadillas.
              Entretanto, cuando el Persa llegó a las proximidades del desfiladero, los griegos que se hallaban en las Termópilas fueron presa del pánico y consideraton la posibilidad de retirarse. En ese sentido, la mayor parte de los peloponesios abogaba por trasladarse al Peloponeso y montar guardia en el istmo. Pero, en vista de que, ante esa proposición, los focenses y los locros protestaron airadamente, Leónidas decidió permanecer donde estaban y enviar emisarios a las ciudades para pedirles que acudiesen en su ayuda, alegando que contaban con pocos efectivos para rechazar al ejército de los medos.
 Leónidas y los 300. Fuente de la imagen: www.softonic.com

..... continuará ..... 

Bibliografía:
Heródoto (2000). Historia, Libro VII. Madrid: Editorial Gredos.
    
 



  





No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...