Blog de aula de José Juan Clemente, profesor de Geografía e Historia del IES Profesor Ángel Ysern de Navalcarnero (Madrid). Este curso estará especialmente dedicado a las materias siguientes: Geografía e Historia de 3º de ESO e Historia de España de 2º de Bachillerato. Además mantiene los contenidos de las otras materias de esta especialidad: Ciencias Sociales de 1º, 2º y 4º de ESO, Historia del Mundo Contemporáneo, Historia del Arte y Geografía de España. Para contactar: derevolutionibus.geohistoria@gmail.com

viernes, 28 de octubre de 2016

EL MAR DE NUBES Y LA LLUVIA HORIZONTAL EN EL CLIMA DE LAS ISLAS CANARIAS. EL ÁRBOL DE LA LLUVIA DE LA ISLA DEL HIERRO.

EL MAR DE NUBES


La estratificación de la atmósfera constituye una de las características más importantes de las regiones tropicales y subtropicales donde sopla el alisio (viento húmedo y fresco del noreste). La presencia de una capa superficial húmeda a la que se superpone otra seca, separadas ambas por una fuerte inversión de temperatura, da lugar a la formación de la característica capa de estratocúmulos, cuyo límite superior queda justo por debajo de la inversión de temperatura, la cual obra a modo de tapadera que obstaculiza el desarrollo vertical de grandes cúmulos. De ahí, que vista desde arriba, la capa de estratocúmulos extendiéndose hasta el horizonte, adquiere el aspecto de un resplandeciente "mar de nubes", que puede observarse desde los aviones, o al ascender a las zonas montañosas de las islas, como en Tenerife.


El mar de nubes en la isla de Tenerife.


LA NIEBLA GOTEANTE O PRECIPITACIÓN HORIZONTAL.

A principios del s. XX los meteorólogos empezaron a sospechar que en las Islas Canarias, las medida pluviométricas convencionales limitadas a las precipitaciones verticales (lluvia y nieve), no eran representativas de las cantidades reales de la precipitación atmosférica. La captación directa por la vegetación del agua de las nubes y de las nieblas debía de contribuir sustancialmente a las cantidades totales de precipitación. La sospecha se hizo certidumbre ante los sorprendentes resultados de un experimento muy simple, consistente en la instalación de un pluviómetro adicional sobre el cual se mantiene una ramita de retama. Cuando aparecía el mar de nubes podía recogerse hasta 20 veces más cantidad de precipitación gracias a la retama.

Así se ha demostrado que la presencia de una cubierta arbolada en las zonas adecuadas de las islas, triplica la cantidad de precipitación, y además las áreas de dichas zonas constituyen las verdaderas cuencas de alimentación de los depósitos de aguas subterráneas. La existencia de bosques y de retamas en las cumbres resulta de extraordinaria importancia para la captación de recursos hídricos en las islas Canarias.


Lluvia horizontal por condensación gracias a la vegetación.

Bibliografía:
FONT TULLOT, INOCENCIO (2000). CLIMATOLOGÍA DE ESPAÑA Y PORTUGAL. Ediciones Universidad de Salamanca.


EL ÁRBOL DE LA LLUVIA DE LA ISLA DEL HIERRO.


El Garoé o Árbol Santo tenía un caracter sagrado o mito para los aborígenes de El Hierro porque el agua que manaba de sus hojas y se recogía en una especie de estanque era suficiente para abastecer a sus pobladores, pues no existía ningún otro depósito de agua potable en la isla. Cuando llegaron los conquistadores, siglo XV, los Bimbaches ocultaron el árbol, pensando que si los castellanos no encontraban agua se irían de la isla. Sin embargo, cuenta la tradición, que una doncella isleña enamorada de un español reveló a éste el secreto, recibiendo por tal acción y como castigo de su pueblo la muerte. 






























Fray Bartolomé de Las Casas también se detiene en la contemplación al Árbol Santo en su Historia de Las Indias; "...el gigantesco árbol era un til, perteneciente a la familia de las lauráceas. Por la condensación del agua en sus ramas se producía el fenómeno que se conoce como lluvia horizontal, que se recoge no sólo en la poceta situada bajo el árbol, sino en otras de sus alrededores."
El mítico til fue derribado por un huracán en 1.604. En la actualidad, en su lugar se encuentra un laurel como sucedáneo del legendario árbol bimbache, pero aún existen las chascas naturales o albercas donde se sigue recogiendo el agua de lluvia.

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